Lectura: Efesios 2:1–10
Pablo no describe a personas «un poco desviadas», sino muertas en sus delitos y pecados, incapaces de salvarse por sí mismas. Es un diagnóstico duro, pero honesto.
Y entonces aparecen dos palabras que lo cambian todo: «Pero Dios». Dios, rico en misericordia, por su gran amor, nos dio vida juntamente con Cristo. No porque lo mereciéramos, sino por gracia.
Tal vez hoy miras tu pasado y piensas que no hay esperanza. Tu historia no termina en lo que eras. Dios escribe un capítulo nuevo cuando pones tu confianza en Jesús.
Para reflexionar
Escribe dos contrastes entre la vida sin Cristo y la nueva vida que Dios ofrece según este pasaje.
Oración
Señor, gracias porque tu misericordia me alcanzó cuando yo no podía salvarme. Gracias por la vida nueva en Cristo. Amén.
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